HÉROES DE CUATRO PATAS

Seguro que conocéis el "Spiderman" (hombre-araña), a "Batman" (hombre-murciélago), a Catwoman (mujer-gato) ... Todos han sido héroes bien conocidos. Pero han sido héroes de cómic, de ficción. Hoy hablaremos de héroes de verdad, de héroes que no son medio-hombre y medio-animal. Héroes que son animales pero con un corazón y un coraje que muy humanos querrían.

Son héroes también con un nombre, y que han sido recordados como tales con estatuas en lugares destacados. Aquí tenemos sus historias:

Balto (1923-1933)

En Balto fue un perro mezclado de Husky siberiano, nacido en Nome (Alaska), que, aunque utilizaba como perro de trineo, nunca tuvo una actitud de "líder". A principios de 1925, se declara difteria en la población de Nome, y comienzan a morir los niños.

Se requiere suero de tratamiento urgentemente en todos los hospitales de la zona. Vía telegrama les informan que queda serum en la ciudad de Anchorage, a casi 1000 km de allí. El mal tiempo, y las intensas nevadas, hicieron que no se pudiera llevar el suero ni en ferrocarril ni en avionetas, así que el plan fue ir a buscar el medicamento en trineos tirados por perros. Participaron 20 mushers y más de 100 perros, entre los que estaba el Balto. En Togo era el perro guía, y lo que, con mucha valentía, guió a los mushers, que se fueron relevante, durante toda la travesía. Cuando faltaban poco menos de 100 km para llegar a Nome con el suero, el Togo se rompió una pata, y no pudo continuar.

Fue entonces cuando el musher confió en el Balto, un perro que no había hecho nunca de guía, nervioso e impetuoso. Estos últimos kilómetros fueron los peores en cuanto a mal tiempo, y por tanto los más duros para musher y perros. Aun así el Balto demostró su coraje y llevar el medicamento a Nome. A pesar de no haber hecho nunca de perro guía, demostró que en situaciones adversas, podía hacerlo y lo hizo: el medicamento llegaron a tiempo para parar la epidemia.

La prensa se apasionó con esta historia, e hicieron de Balto el nuevo héroe de la nación. Apareció en los periódicos de todo el mundo e incluso, al acabar el año, una estatua fue erigida en el Central Park de Nueva York con las palabras: "Resistencia - Fidelidad - Inteligencia".

Chonino (1975-1983)

El Chonino era un Pastor Alemán que ingresó a la Policía Federal Argentina el 15 de diciembre de 1977, tras demostrar las aptitudes físicas y psíquicas necesarias para ser perro de policía. Fue adiestrado como perro de seguridad y clasificado, por su voluntad, espíritu de lucha y potencia, como perro de presa, lo que significaba que sólo podía entrar en acción cuando peligraba la vida, tan de sus conductores como de otros inocentes.

Balto (1923-19)

El 2 de junio de 1983 se asignó a los suboficiales Luis Sibert y Jorge Iani que patrullan por la Capital, uno de los cuales llevaba al Chonino. Hacia las 8 de la tarde, oscuro y negro y bajo una intensa lluvia, patrullaban por la calle Lastra. De repente, ven que dos hombres intentaban robar un coche que, cuando se ven sorprendidos por los guardias, responden a tiros.

En Chonino, por instinto propio y sin perder tiempo, al ver a su guía que cae herido, se lanza al ataque mientras los disparos entre policías y ladrones continúa. El suboficial Iani recibe graves impactos de bala que acaban con su vida.

Uno de los delincuentes acaba con la vida de Chonino de un disparo, y los ladrones huyen. Pero Chonino antes de morir consigue arrastrar a hasta su guía y more a su lado, con algo en su boca: un trozo de bolsillo que había conseguido arrancar del delincuente que contenía sus documentos de identificación.

Esto permitió una rápida detención, y hoy están encarcelados y nunca podrán olvidar a aquel perro que intentó detenerlos.

Desde 1991, en la ciudad de Buenos Aires, hay una calle llamada "Pasaje Chonino", y desde del año 1996, en Argentina, el día 2 de junio es el "Día Nacional de Perro".

También tiene su monumento en el interior del patio de la "Policía Montada de Buenos Aires".

Hachiko (1923-1935)

Hachiko nació en noviembre de 1923 en el norte de Japón. Desde la edad de dos meses vivía en casa de un profesor de la Universidad de Tokio, el Dr. Eisaburo Ueno, que fue un adorable y bondadoso amo. El perro por su parte la adoraba.

El Hachiko no podía acompañar a su amo hasta la universidad, pero lo que sí hacía era acompañarlo cada día caminando hasta la estación de Shibuya, donde el Dr. Ueno cogía el

tren. El perro observaba cada día como su dueño compraba el billete y desaparecía entre la multitud para subir al tren. Hachiko solía sentarse en una pequeña plaza y esperaba allí el su amo hasta que volvía del trabajo por la tarde. Esto, cada día, y la imagen del profesor y el perro se hizo familiar en la estación de Shibuya.

La tarde del 21 de mayo de 1925, el profesor tuvo un ataque al corazón, y murió antes de poder volver a casa. El Hachiko, esperaba delante de la estación.

A la mañana siguiente el perro volvía a ser frente a la estación a esperar a su amo. Esperó todo el día en vano. Al día siguiente volvía a estar allí. Día tras día, semana tras semana, meses tras meses y años tras años. Ni la lluvia, ni el viento, ni la nieve impedían su peregrinaje a la búsqueda de su dueño. La leialtat hacia su amigo humano no murió nunca.

Este hecho hizo que los habitantes de Shibuya lo consideraran como un héroe y fue una de las figuras más queridas de la zona. En 1934, la gente de Shibuya hizo hacer una estatua en honor de su amigo Hachiko, y una figura de bronce fue colocada enfrente de la estación.

Un año más tarde, el 7 de marzo de 1935, el Hachiko murió al pie de su propia estatua debido a su edad.

Hoy en día, la exquisita estatua del Hachiko permanece en medio de la plaza, frente a la estación. Al alrededor de ella podemos encontrar fuentes, Kiosk y personas sonrientes que explican la historia del Hachiko a los pequeños ya los que no lo son tanto. Incluso Hollywood se ha interesado por su historia.

Barry (1800-1814)

En Barry es el perro "San Bernardo" más famoso de la historia. Entre 1800 y 1812 vivió en el hospicio de San Bernardo, ubicado en el paso del mismo nombre en Suiza. Allí ayudaba a los monjes del hospicio en auxil.liar viajeros y peregrinos atrapados o perdidos en la nieve. El Barry se las empellegava muy bien en la nieve y tenía muy buen sentido de la orientación.

Su fama se debe a una leyenda que surgió hacia el 1860, que habla de un heroico rescate del Barry de 40 viajeros perdidos en la nieve. Barry les fue rescatando uno por uno, pero en rescatar lo que hacía 41, éste, asustado, lo confundió con un lobo y lo mató.

Aunque la historia es falsa, y no murió en ese rescate, ha sido reproducida por miles de libros y revistas, aumentando así la fama de los perros "San Bernardo".

En Barry rescató multitud de viajeros perdidos hasta que en 1812 un monje se la lleva a la ciudad de Berna, para que viva mejor sus últimos años. Ya era viejito y en 1814 más. En la localidad de Asnière, cerca de París, hay un monumento que eterniza el Barry, en el pie del cual hay una inscripción en francés: "Il Sauva la vie à 40 personnes. Il fut Tué par la 41ème "(Él salvó la vida de 40 personas. Él fue muerto por la 41)

Todos estos animalitos forman parte de la Historia. Seguro que hay muchos otros que me he dejado, la Laika, por ejemplo, que viajó al espacio a bordo del Sputnik-2. Pero todavía sigue habiendo héroes de cuatro patas, que trabajan día a día para salvar vidas. Como el Turco, un perro abandonado que consiguió rescatar un niño de bajo escombros al terremoto de Haití. O los perros que participaron, e incluso murieron, en la catástrofe del once de septiembre en Nueva York.

Desde aquí, envío un fuerte reconocimiento por estas "personitas especiales".